lunes, 31 de agosto de 2020


 Ser asertivo

 Una elección de vida 

El tiempo en casa nos permite reflexionar acerca de ¿Quiénes somos?, ¿Cómo hablamos?, ¿Qué pensamos? y ¿Cómo actuamos? De una manera más detallada, profunda y analítica, es ahí donde identificamos que hay aspectos de nuestro comportamiento que sería importante mejorar, por el bien propio y de quienes viven con nosotros.

Uno de los aspectos principales, es la manera en la que nos comunicamos ya que esta es la base de cualquier relación. Teniendo en cuenta esto, hoy nos enfocamos en la asertividad.

            Esta puede ser entendida como aquel comportamiento a través del cual las personas pueden expresar sus sentimientos, pensamientos, creencias o necesidades, sin generar daño u ofensa a los demás, permitiendo de este modo generar oportunidades o espacios propicios para el diálogo y la vinculación interpersonal Rivera (2016, p. 39).

La asertividad es un comportamiento aprendido que es posible entrenarlo y con la práctica mejora y se puede aplicar en las diferentes áreas de ajuste (familiar, social y laboral).

A partir de esto, es importante identificar cómo es tu manera de actuar y expresarte hacia otros:

      Pasivo: Reprime emociones, cuesta dar el punto de vista sobre una situación, evita las conversaciones y situaciones que generan confrontación, es condescendiente con otros, no tiene claro lo que quiere y le cuesta tomar decisiones.

      Agresivo: Impone sus puntos de vista, no escucha, está a la defensiva, reacciona de manera impulsiva, señala, crítica, cuestiona, alza la voz e interrumpe.

      Asertivo: Da sus puntos de vista sin herir a otros, escucha de manera activa, mantiene el contacto visual, tiene claros sus derechos y deberes, identifica su responsabilidad en las situaciones y plantea alternativas de solución.

 

Seguido a esto, se identifican las pautas que es necesario implementar o fortalecer para lograr un comportamiento asertivo.

 

  Forma de expresión: Para fortalecer este aspecto es importante expresarnos, desde lo que sentimos, pensamos y hacemos sin señalar o herir al otro. Un ejemplo podría ser: me siento frustrado con la situación que estoy pasando, pienso en lo que podría suceder, yo quisiera que las cosas cambiaran, me gustaría buscar una solución.

    Escucha activa:  Prestar atención en una conversación y mantener el contacto visual, ayuda a entender el punto de vista del otro identificando lo que siente, piensa y quiere.

      Tener claros los derechos y deberes: Conocer e identificar los derechos y deberes permite tener límites claros en una situación determinada.

  Reconocer errores: Aceptar y reconocer la responsabilidad de nuestras acciones y la consecuencia de las mismas, baja la tensión e invita al diálogo.

  Plantear alternativas de solución: Tener en cuenta otros puntos de vista y buscar puntos intermedios. Genera una participación activa y un trabajo en equipo que fomenta la comunicación. 

Según Lazarus (1971) como se cita Caballo (1983, p.59 ), “el resultado de una conducta asertiva es la disminución de la ansiedad, unas relaciones más próximas y significativas, un respeto hacia sí mismo y una adaptación social”

Para concluir, la vida es un aprendizaje constante y que mejor que identificar en qué podemos mejorar para sentirnos en armonía con nosotros y los demás. Para esto es importante implementar o fortalecer las pautas mencionadas, ponerlas en práctica e interiorizarlas. Así optamos por la asertividad como una elección de vida.


Elisa E. Muñoz Parra

Psicóloga

Equipo Fundaimagen

 

Rivera, D. (2016). Desarrollo de habilidades sociales de comunicación asertiva para el fortalecimiento de la convivencia. Tesis de Maestría. Universidad libre. Bogotá. Recuperado de https://repository.unilibre.edu.co/bitstream/handle/10901/9585/Desarrollo%20de%20habilidades%20sociales%20de%20comunicaci%C3%B3n%20asertiva%20para%20el%20fortalecimiento%20de%20la%20convive.pdf?sequence=1&isAllowed=

Caballo, V. (1983). Asertividad definiciones y dimensiones. Revista estudios de psicología, 13,  59. Recuperado de https://www.researchgate.net/publication/271568613_Asertividad_Definiciones_y_dimensiones#:~:text=...%20n%20Asertividad%20o%20conductas,que%20normalmente%20alcanza%20su%20objetivo%22.


lunes, 24 de agosto de 2020

Dar sin recibir nada a cambio

           Es un acto social importante para la sociedad y el bien común. Más aun, ayudar a las personas de manera voluntaria frente a alguna necesidad y brindar un apoyo o colaboración por un beneficio a ellos, es un claro ejemplo que define el comportamiento prosocial. Esta consiste en conseguir un bienestar hacia los demás el cual está presente en una actitud colaboradora, solidaria y generosa que puede verse reflejado en cualquier momento o circunstancia de la vida social. Segun Holmgren, Eisenberg y Fabes (1998), la conducta prosocial hace referencia a los comportamientos llevados a cabo de una manera voluntaria para ayudar o beneficiar a otros, como serán compartir, dar apoyo, comprensión o protección (como se citó en Sanchez, Oliva & Parra, 2006, p. 2).

            ¿Y porque es importante? Para entender cuál es la relevancia de las conductas prosociales y su papel en el desarrollo emocional y afectivo en la población (infantil, joven, adulta y mayor), se describen algunos aspectos que contribuyen al bienestar personal y colectivo. 

  • A nivel grupal, acciones prosociales reduce comportamientos violentos lo cual permitiría una buena funcionalidad en la convivencia y armonía en las personas, grupos y sociedades 
  • Comportamientos prosociales produciría un efecto multiplicador, es decir, es una vía de aprendizaje colaborativo. Tanto el que ayuda como el ayudado genera una retroalimentación de resultados positivos favoreciendo a futuro la réplica de estas acciones y estableciendo así un modelo o ejemplo a seguir. 
  • Mejora la calidad de las relaciones sociales como familia, amigos, pareja y entre otros contextos desde la comunidad, escuela o trabajo.
  • Potencia el desarrollo de las habilidades sociales y de comunicación siendo más asertivo al servicio y colaboración en grupo o por el otro
  • Ayuda a mejorar las habilidades de resolución de conflictos, la capacidad de empatía, el control de la ira, el respeto por las diferencias, etcétera
  • Aporta a la cercanía con el otro mediante la expresión de actitudes como prestar atención, escuchar activamente, ser empáticos, disponer tiempo para el servicio y ser solidario. 
  • Contribuye a un clima de bienestar, paz, concordia, reciprocidad y unidad en un grupo de dos o más personas.
  • Motiva al comportamiento de ayuda y colaboración buscando identificar los mutuos beneficios desde una perspectiva de cooperación social. 
  • Permite comprender las normas sociales y atender a las funciones y finalidades de cada organización para así reconocer el punto de vista del otro
  • Entre aspectos importantes, influye en la prevención y afrontamiento adecuado al manejo emocional del estrés
  • En los pensamientos, permite como contenido significativo crear valores que inciden a la autoestima y autoconcepto para así desarrollar una motivación en el desempeño eficaz y el cumplimiento efectivo en cada actividad personal del día a día.
  • Facilita emociones positivas como la alegría, la satisfacción y la serenidad   

            De acuerdo a lo anterior, se puede rescatar que las conductas prosociales son un factor protector a la hora de afrontar situaciones de exigencia o demandas en la convivencia ya sea en familia, trabajo, escuela, entre otras. No obstante, el valor importante a la hora de aplicarla en la vida cotidiana es que permite desarrollar habilidades conectadas con las demás personas y mantiene actitudes en búsqueda de soluciones beneficiosas por el otro y para la sociedad. 

Ps. Fabian Rodolfo Acevedo

Referencias 

Garaigordobil, M. (2014). Conducta prosocial: el papel de la cultura, la familia, la escuela y la personalidad.  Revista Mexicana de investigación en psicología, 6 (2), 146-157. Recuperado de https://www.medigraphic.com/pdfs/revmexinvpsi/mip-2014/mip142d.pdf

Richaud, M., & Mesurado, B. (2016). Las emociones positivas y la empatía como promotores de las conductas prosociales e inhibidores de las conductas agresivas. Acción Psicológica, 13(2), 31-42.  Recuperado de https://dx.doi.org/10.5944/ap.13.2.17808

Roche, R. (1997). Educación prosocial de las emociones, actitudes y valores en la adolescencia. Universidad Autónoma de Barcelona, Barcelona. Recuperado de http://www.prosocialidad.org/castellano/docs/028_RR_edu_pro.pdf. 

Sanchez, I., Oliva, A., & Parra, A. (2006). Empatia y conducta prosocial durante la adolescencia. Revista de Psicologia Social, 21(3), 259-271. Recuperado de http://personal.us.es/oliva/prosocial.pdf.


miércoles, 5 de agosto de 2020

Convivencia Familiar

Sin duda la convivencia en estos tiempos se ha convertido en un reto para todos. Acá les dejamos estás importantes recomendaciones.