Es un acto social importante para la sociedad y el bien común. Más aun, ayudar a las personas de manera voluntaria frente a alguna necesidad y brindar un apoyo o colaboración por un beneficio a ellos, es un claro ejemplo que define el comportamiento prosocial. Esta consiste en conseguir un bienestar hacia los demás el cual está presente en una actitud colaboradora, solidaria y generosa que puede verse reflejado en cualquier momento o circunstancia de la vida social. Segun Holmgren, Eisenberg y Fabes (1998), la conducta prosocial hace referencia a los comportamientos llevados a cabo de una manera voluntaria para ayudar o beneficiar a otros, como serán compartir, dar apoyo, comprensión o protección (como se citó en Sanchez, Oliva & Parra, 2006, p. 2).
¿Y
porque es importante? Para entender cuál es la relevancia de las conductas
prosociales y su papel en el desarrollo emocional y afectivo en la población
(infantil, joven, adulta y mayor), se describen algunos aspectos que
contribuyen al bienestar personal y colectivo.
- A nivel grupal, acciones
prosociales reduce comportamientos violentos lo cual permitiría una buena
funcionalidad en la convivencia y armonía en las personas, grupos y
sociedades
- Comportamientos prosociales
produciría un efecto multiplicador, es decir, es una vía de aprendizaje
colaborativo. Tanto el que ayuda como el ayudado genera una
retroalimentación de resultados positivos favoreciendo a futuro la réplica
de estas acciones y estableciendo así un modelo o ejemplo a seguir.
- Mejora la calidad de las
relaciones sociales como familia, amigos, pareja y entre otros contextos
desde la comunidad, escuela o trabajo.
- Potencia el desarrollo de las
habilidades sociales y de comunicación siendo más asertivo al servicio y
colaboración en grupo o por el otro
- Ayuda a mejorar las habilidades
de resolución de conflictos, la capacidad de empatía, el control de la
ira, el respeto por las diferencias, etcétera
- Aporta a la cercanía con el
otro mediante la expresión de actitudes como prestar atención, escuchar
activamente, ser empáticos, disponer tiempo para el servicio y ser
solidario.
- Contribuye a un clima de
bienestar, paz, concordia, reciprocidad y unidad en un grupo de dos o más
personas.
- Motiva al comportamiento de
ayuda y colaboración buscando identificar los mutuos beneficios desde una
perspectiva de cooperación social.
- Permite comprender las normas
sociales y atender a las funciones y finalidades de cada organización para
así reconocer el punto de vista del otro
- Entre aspectos importantes,
influye en la prevención y afrontamiento adecuado al manejo emocional del
estrés
- En los pensamientos, permite
como contenido significativo crear valores que inciden a la autoestima y
autoconcepto para así desarrollar una motivación en el desempeño eficaz y
el cumplimiento efectivo en cada actividad personal del día a día.
- Facilita emociones positivas como la alegría, la
satisfacción y la serenidad
De
acuerdo a lo anterior, se puede rescatar que las conductas prosociales son un
factor protector a la hora de afrontar situaciones de exigencia o demandas en
la convivencia ya sea en familia, trabajo, escuela, entre otras. No obstante,
el valor importante a la hora de aplicarla en la vida cotidiana es que permite
desarrollar habilidades conectadas con las demás personas y mantiene actitudes
en búsqueda de soluciones beneficiosas por el otro y para la sociedad.
Ps. Fabian Rodolfo Acevedo
Referencias
Garaigordobil, M.
(2014). Conducta prosocial: el papel de la cultura, la familia, la escuela y la
personalidad. Revista Mexicana de investigación en psicología, 6 (2),
146-157. Recuperado de
https://www.medigraphic.com/pdfs/revmexinvpsi/mip-2014/mip142d.pdf
Richaud, M., &
Mesurado, B. (2016). Las emociones positivas y la empatía como promotores de
las conductas prosociales e inhibidores de las conductas agresivas. Acción
Psicológica, 13(2), 31-42. Recuperado de
https://dx.doi.org/10.5944/ap.13.2.17808
Roche, R. (1997).
Educación prosocial de las emociones, actitudes y valores en la adolescencia.
Universidad Autónoma de Barcelona, Barcelona. Recuperado de
http://www.prosocialidad.org/castellano/docs/028_RR_edu_pro.pdf.
Sanchez,
I., Oliva, A., & Parra, A. (2006). Empatia y conducta prosocial durante la
adolescencia. Revista de Psicologia Social, 21(3), 259-271. Recuperado
de http://personal.us.es/oliva/prosocial.pdf.

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