´El Duelo(2) es la
respuesta psicológica-sentimiento y pensamiento- que se presenta ante una
perdida(3), dicha respuesta es totalmente subjetiva y depende de las
estructuras mentales y emocionales de quien la vive, lo cual determina si se
involucran o no síntomas físicos en ella.
El duelo entonces es una respuesta
normal ante una pérdida, durante este proceso se presentan múltiples síntomas,
para elaborar los sentimientos que se asocian a dicha pérdida es necesario
hacer de este un proceso consciente que nos permita volver a un estado de
equilibrio en nuestra vida, dicho de otra manera, que nos permita adaptarnos a
la vida sin aquello que perdimos. Las pérdidas se experimentan de manera
diferente en las personas, sin embargo, el sentimiento de tristeza profunda, la
pena y la sensación desbordada de que nunca vamos a poder superar este dolor,
es común.
Las características del duelo pueden
variar según el grado de vinculación emocional, cuando hablamos de un duelo por
ruptura amorosa, nos enfrentamos a un proceso de desamor, donde la persona que
perdimos seguirá su camino y se hace necesario aceptar que ya no haremos parte
de él, por lo general esta característica hace que el proceso de adaptación
tenga cierta tendencia a dilatarse y generalmente a remover situaciones del
pasado que nos confrontan en alguna medida con situaciones íntimas y personales
que hemos venido acumulando a lo largo de nuestra historia de vida.
En esta oportunidad describiremos
las 5 etapas del duelo según la teoría de la Psiquiatra Elizabeth Kubler Ross y
revisaremos algunas características que suelen presentarse en un proceso de
desamor o duelo por separación. Es preciso aclarar que cada duelo es
único y propio de cada persona, es decir, esta descripción es un instrumento de
ayuda para identificar y encaminar lo que sentimos, pero en ningún momento sugiere
que todas las personas pasen por todas las etapas o que se den en un orden
específico.
NEGACIÓN: Es una reacción que se produce
generalmente de manera inmediata después de la pérdida, esta respuesta surge
como mecanismo de defensa, pues nos ayuda a dosificar el dolor de la perdida. Nos
volvemos insensibles de alguna forma.
A diferencia de un duelo por muerte,
donde la irreversibilidad de la perdida sustituye a la negación con el pasar de
los días, en un duelo por separación, esta etapa se puede dilatar y prolongar
convirtiéndose en algo poco saludable para la persona, tiende a presentarse de
manera confusa, en algunos casos restando importancia a lo sucedido o al hecho
de que sea algo definitivo.
La negación no significa que la
persona no sepa lo que ha sucedido, solo que no puede creerlo, surgen preguntas
como: Es cierto? De verdad sucedió?. En la medida que vamos avanzando empiezan
a aflorar los sentimientos que estábamos negando.
IRA: Generalmente después de la
negación aparecen sentimientos de impotencia y frustración con respecto a la
propia capacidad de modificar lo sucedido, no quiere decir que tuviera el poder
para cambiarlo, pero si la voluntad.
Sentir ira es necesario para el
proceso curativo, con frecuencia usamos la ira para evitar los sentimientos más
profundos hasta estar preparados para afrontarlos, sin embargo esta aparecerá
de muchas formas a lo largo de un proceso de duelo, la ira esconde el dolor.
Es ideal aprender a respetar la ira,
permitiéndonos el enfado y encontrar la manera de desahogarnos sin hacernos
daño a nosotros mismos o a los demás. Hacer ejercicio, caminar, en general las
actividades físicas ayudaran para exteriorizar la ira y no reprimirla.
Esta etapa se caracterizada por la
búsqueda de responsables, en este caso, con una marcada tendencia a culpar a la
pareja, a uno mismo, a terceros, a Dios o a la vida. La culpa es la ira
vuelta hacia uno mismo.
NEGOCIACIÓN: Se guarda la esperanza de que lo
que paso no sea real. En esta etapa con tal de no asumir ni aceptar el dolor
que produce la pérdida, estamos dispuestos a negociar y hacer todo lo posible e
imposible por aferrarnos al pasado, es un intento casi desesperado por no vivir
el sufrimiento que esto nos causa. La negociación
generalmente va acompañada de culpa. Aparecen *los ojalas* y con ellos la
autocritica y los cuestionamientos de que hubiésemos podido haber hecho de
forma diferente.
En un intento de negociación con la tristeza no se logra proyectar el futuro
sin la otra persona, por lo tanto se pueden presentar intentos desesperados por
volver a la relación, por no perder a la pareja, en ocasiones idealizamos
soluciones que no están a nuestro alcance, intentamos justificar lo sucedido,
nos apegamos de creencias, de la fe, de cualquier cosa que alimente esa ilusión.
DEPRESIÓN: Al igual que las otras etapas, la depresión
en el duelo es una respuesta normal y adecuada, no es un síntoma de enfermedad
mental. En esta etapa nuestra atención se dirige hacia el presente, nos
rendimos ante el vacío de la pérdida, nos sumimos en la tristeza profunda donde
nos invade la sensación de que esto durara para siempre y nos cuestionaremos si
realmente vale la pena seguir adelante. La vida parece no tener sentido.
Físicamente nos sentimos cansados y sin fuerzas. Se pierde el interés por hacer
las cosas y nos acompaña una fuerte sensación de que nada nos importa.
Este es un proceso de sanación y
adaptación, por lo tanto, es necesario que te permitas vivirlo, no hay que
huirle a la depresión, pues esta tiene un objetivo, la tristeza y el vacío
ayudaran a explorar completamente la perdida, nos obliga a ir mas lento, a
hacer un alto, a explorar situaciones intimas y personales, que en
circunstancias normales no haríamos. Nos obliga a reconstruirnos, a empezar de
cero, nos ayuda a limpiar en camino para crecer.
Esta tristeza profunda ira desapareciendo
a medida que su propósito se cumpla, sin embargo, es posible que aparezca de
vez en cuando a lo largo del proceso del duelo.
ACEPTACIÓN: En esta etapa se acepta la realidad
y se reconoce que ha sido un hecho definitivo. No significa que sea la etapa
final, solo es un proceso que experimentamos, siempre habrá una historia
individual que debemos afrontar.
En esta etapa el dolor se ha ido y
podemos retomar nuestro camino, logrando mantener la armonía con relación
a los recuerdos. Aprendemos a vivir de esta nueva manera, nuestras
acciones son encaminadas a readaptamos a la nueva realidad.
A medida que aceptamos lograremos
reconciliar la relación con nuestra ex pareja, podremos reconocer la
importancia que tuvo en nuestra vida, mirando los aciertos y las fallas como
experiencia de vida, reconociendo que a pesar de tomar caminos diferentes la
vida sigue y que es posible mantener un estado de bienestar.
Finalmente viene el APRENDIZAJE,
siendo para mi esto lo más importante en cualquier situación que se presente en
nuestro ciclo vital. Es maravilloso ver como después de un proceso que ha sido
tan doloroso se logran ven transformaciones positivas en las personas, que
logran reconocerse de una manera más consciente y de alguna manera optimizan
sus recursos para continuar. No se trata de olvidar lo sucedido, sino de
aprender a vivir de una manera diferente.
Como en todo proceso de duelo,
resulta indispensable darnos el permiso de sentir y darnos el tiempo para
expresar todo aquello que sentimos, y de esta manera adaptarnos a la nueva
realidad. Con frecuencia invito a mis consultantes a reflexionar sobre su ciclo
vital y cómo esto que ha sucedido puede fortalecer y favorecer no solamente el
momento presente sino de manera significativa la proyección al futuro, aunque
esto, implica con frecuencia, hacer una revisión detallada de la historia
personal, del pasado…este es un ejercicio que favorece la elaboración del duelo
y ayuda para hacer conciencia de la vida en sí misma, de los patrones que se
repiten, de las conductas que sin darnos cuenta se han convertido en un
problema. Con frecuencia resultamos trabajando en la autoestima, en los límites
y en los apegos. Esto nos brindara herramientas que de alguna manera van a
favorecer y nos ayudarán a afrontar próximas situaciones de una manera más
saludable.
Para terminar, recuerda que si la
pena esta allí, debe ser procesada, no se va a desaparecer por arte de magia,
por lo contrario, puede empezar a disminuir nuestra calidad de vida.
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(1)Yeimy Paola Arias Rodríguez
Psicóloga FUNDAIMAGEN
(2)Rojas, S. EL MANEJO DEL DUELO. 2014.
(3)Se entiende como perdida todo
aquello que represente un apego para la persona, por ejemplo la muerte de un
ser querido, perdida del trabajo, perdida de un juguete, muerte de una mascota,
ect.
Kessler, D. Sobre el Duelo y el
Dolor, Elisabeth Kubler Ross. 2006.



