sábado, 20 de junio de 2020

CUANDO NOS ENFRENTAMOS A UNA PÉRDIDA AMOROSA VIVIMOS UN PROCESO DE DUELO

´El Duelo(2) es la respuesta psicológica-sentimiento y pensamiento- que se presenta ante una perdida(3), dicha respuesta es totalmente subjetiva y depende de las estructuras mentales y emocionales de quien la vive, lo cual determina si se involucran o no síntomas físicos en ella. 

El duelo entonces es una respuesta normal ante una pérdida, durante este proceso se presentan múltiples síntomas, para elaborar los sentimientos que se asocian a dicha pérdida es necesario hacer de este un proceso consciente que nos permita volver a un estado de equilibrio en nuestra vida, dicho de otra manera, que nos permita adaptarnos a la vida sin aquello que perdimos.  Las pérdidas se experimentan de manera diferente en las personas, sin embargo, el sentimiento de tristeza profunda, la pena y la sensación desbordada de que nunca vamos a poder superar este dolor, es común. 

Las características del duelo pueden variar según el grado de vinculación emocional, cuando hablamos de un duelo por ruptura amorosa, nos enfrentamos a un proceso de desamor, donde la persona que perdimos seguirá su camino y se hace necesario aceptar que ya no haremos parte de él, por lo general esta característica hace que el proceso de adaptación tenga cierta tendencia a dilatarse y generalmente a remover situaciones del pasado que nos confrontan en alguna medida con situaciones íntimas y personales que hemos venido acumulando a lo largo de nuestra historia de vida. 

En esta oportunidad describiremos las 5 etapas del duelo según la teoría de la Psiquiatra Elizabeth Kubler Ross y revisaremos algunas características que suelen presentarse en un proceso de desamor o duelo por separación.  Es preciso aclarar que cada duelo es único y propio de cada persona, es decir, esta descripción es un instrumento de ayuda para identificar y encaminar lo que sentimos, pero en ningún momento sugiere que todas las personas pasen por todas las etapas o que se den en un orden específico. 

NEGACIÓN: Es una reacción que se produce generalmente de manera inmediata después de la pérdida, esta respuesta surge como mecanismo de defensa, pues nos ayuda a dosificar el dolor de la perdida. Nos volvemos insensibles de alguna forma.

A diferencia de un duelo por muerte, donde la irreversibilidad de la perdida sustituye a la negación con el pasar de los días, en un duelo por separación, esta etapa se puede dilatar y prolongar convirtiéndose en algo poco saludable para la persona, tiende a presentarse de manera confusa, en algunos casos restando importancia a lo sucedido o al hecho de que sea algo definitivo.

La negación no significa que la persona no sepa lo que ha sucedido, solo que no puede creerlo, surgen preguntas como: Es cierto? De verdad sucedió?. En la medida que vamos avanzando empiezan a aflorar los sentimientos que estábamos negando.

IRA: Generalmente después de la negación aparecen sentimientos de impotencia y frustración con respecto a la propia capacidad de modificar lo sucedido, no quiere decir que tuviera el poder para cambiarlo, pero si la voluntad.

Sentir ira es necesario para el proceso curativo, con frecuencia usamos la ira para evitar los sentimientos más profundos hasta estar preparados para afrontarlos, sin embargo esta aparecerá de muchas formas a lo largo de un proceso de duelo, la ira esconde el dolor.

Es ideal aprender a respetar la ira, permitiéndonos el enfado y encontrar la manera de desahogarnos sin hacernos daño a nosotros mismos o a los demás. Hacer ejercicio, caminar, en general las actividades físicas ayudaran para exteriorizar la ira y no reprimirla.

Esta etapa se caracterizada por la búsqueda de responsables, en este caso, con una marcada tendencia a culpar a la pareja, a uno mismo, a terceros, a Dios o a la vida.  La culpa es la ira vuelta hacia uno mismo.

NEGOCIACIÓN: Se guarda la esperanza de que lo que paso no sea real. En esta etapa con tal de no asumir ni aceptar el dolor que produce la pérdida, estamos dispuestos a negociar y hacer todo lo posible e imposible por aferrarnos al pasado, es un intento casi desesperado por no vivir el sufrimiento que esto nos causa.  La negociación generalmente va acompañada de culpa. Aparecen *los ojalas* y con ellos la autocritica y los cuestionamientos de que hubiésemos podido haber hecho de forma diferente.


En un intento de negociación con la tristeza no se logra proyectar el futuro sin la otra persona, por lo tanto se pueden presentar intentos desesperados por volver a la relación, por no perder a la pareja, en ocasiones idealizamos soluciones que no están a nuestro alcance, intentamos justificar lo sucedido, nos apegamos de creencias, de la fe, de cualquier cosa que alimente esa ilusión.

DEPRESIÓN: Al igual que las otras etapas, la depresión en el duelo es una respuesta normal y adecuada, no es un síntoma de enfermedad mental. En esta etapa nuestra atención se dirige hacia el presente, nos rendimos ante el vacío de la pérdida, nos sumimos en la tristeza profunda donde nos invade la sensación de que esto durara para siempre y nos cuestionaremos si realmente vale la pena seguir adelante. La vida parece no tener sentido. Físicamente nos sentimos cansados y sin fuerzas. Se pierde el interés por hacer las cosas y nos acompaña una fuerte sensación de que nada nos importa.

Este es un proceso de sanación y adaptación, por lo tanto, es necesario que te permitas vivirlo, no hay que huirle a la depresión, pues esta tiene un objetivo, la tristeza y el vacío ayudaran a explorar completamente la perdida, nos obliga a ir mas lento, a hacer un alto, a explorar situaciones intimas y personales, que en circunstancias normales no haríamos. Nos obliga a reconstruirnos, a empezar de cero, nos ayuda a limpiar en camino para crecer.

Esta tristeza profunda ira desapareciendo a medida que su propósito se cumpla, sin embargo, es posible que aparezca de vez en cuando a lo largo del proceso del duelo. 

 

ACEPTACIÓN: En esta etapa se acepta la realidad y se reconoce que ha sido un hecho definitivo. No significa que sea la etapa final, solo es un proceso que experimentamos, siempre habrá una historia individual que debemos afrontar.

En esta etapa el dolor se ha ido y podemos retomar nuestro camino, logrando mantener la armonía con relación a los recuerdos. Aprendemos a vivir de esta nueva manera, nuestras acciones son encaminadas a readaptamos a la nueva realidad.

A medida que aceptamos lograremos reconciliar la relación con nuestra ex pareja, podremos reconocer la importancia que tuvo en nuestra vida, mirando los aciertos y las fallas como experiencia de vida, reconociendo que a pesar de tomar caminos diferentes la vida sigue y que es posible mantener un estado de bienestar.

Finalmente viene el APRENDIZAJE, siendo para mi esto lo más importante en cualquier situación que se presente en nuestro ciclo vital. Es maravilloso ver como después de un proceso que ha sido tan doloroso se logran ven transformaciones positivas en las personas, que logran reconocerse de una manera más consciente y de alguna manera optimizan sus recursos para continuar. No se trata de olvidar lo sucedido, sino de aprender a vivir de una manera diferente.

Como en todo proceso de duelo, resulta indispensable darnos el permiso de sentir y darnos el tiempo para expresar todo aquello que sentimos, y de esta manera adaptarnos a la nueva realidad. Con frecuencia invito a mis consultantes a reflexionar sobre su ciclo vital y cómo esto que ha sucedido puede fortalecer y favorecer no solamente el momento presente sino de manera significativa la proyección al futuro, aunque esto, implica con frecuencia, hacer una revisión detallada de la historia personal, del pasado…este es un ejercicio que favorece la elaboración del duelo y ayuda para hacer conciencia de la vida en sí misma, de los patrones que se repiten, de las conductas que sin darnos cuenta se han convertido en un  problema. Con frecuencia resultamos trabajando en la autoestima, en los límites y en los apegos. Esto nos brindara herramientas que de alguna manera van a favorecer y nos ayudarán a afrontar próximas situaciones de una manera más saludable. 

Para terminar, recuerda que si la pena esta allí, debe ser procesada, no se va a desaparecer por arte de magia, por lo contrario, puede empezar a disminuir nuestra calidad de vida.

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(1)Yeimy Paola Arias Rodríguez Psicóloga FUNDAIMAGEN

(2)Rojas, S. EL MANEJO DEL DUELO. 2014.

(3)Se entiende como perdida todo aquello que represente un apego para la persona, por ejemplo la muerte de un ser querido, perdida del trabajo, perdida de un juguete, muerte de una mascota, ect. 

Kessler, D. Sobre el Duelo y el Dolor, Elisabeth Kubler Ross. 2006. 


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